Así merece ser recordada la que disputaron TAU y Unicaja. Al salir del partido tuve la sensación de haber tenido mucha suerte de estar en el Palacio de los Deportes, para una Copa en la que Vitoria celebró otra Copa, para ratificar el deja vú que inspiraba esta aparición en Madrid. Como hace tres años, el Baskonia se llevó el título, aunque esta vez no fue Prigioni el MVP, sino Mirza Teletovic. Entre otras cosas, porque las papeletas de votación fueron retiradas por la organización a los periodistas cuatro minutos antes de que concluyera el partido. Si hubieramos podido votar al final de la prórroga más que probablemente hubiera sido Pete Mickael el jugador más valioso: ocho puntos en el tiempo extra y canasta y tapón decisivos.
En la final estuvieron los dos mejores entrenadores: el hosco Ivanovic, que convirtió a su equipo en un rodillo hasta que apareció Unicaja, y Aíto, que manejó con precisión la lesión de Cabezas (jugó unos minutos en la final) y exprimió una rotación en la que destacó Archibald en el día decisivo. El escocés tuvo el tiro del empate, pero dobló el balón a Berni para un triple que más era marrón que oportunidad. Sin embargo, García Reneses elogió el trabajo de su pivot (espléndido en presencia, rebote y la defensa a Splitter) durante todo el partido, en lo que resultó ser una lección de sensatez del míster.
La Copa se fue con la sensación que los dos clásicos, Real Madrid y Barcelona deben mejorar precisamente en el banquillo (no sería la primera vez que Maldonado sonase como alternativa si en verano no caen títulos por esas pistas). Que Pamesa no es hoy una alternativa real a los grandes, que Unicaja aún puede decir mucho en la temporada y que el TAU es el enemigo a batir. También dejó constancia del carácter especial de un equipo como Estudiantes, y de las carencias de un Joventut que no sólo es el mismo sin Rudy, sino que tampoco ha encontrado el impulso que siempre le proporcionó Aíto.
¿Y el Kalise? Tras su derrota ante el que al final resultó ser uno de los mejores equipos del torneo queda la impresión de que este equipo anda cerca del límite de sus posibilidades, lo cual no es poco en un curso en el que marcha sexto. Ahora se echa aún más de menos la dilapidada Eurocup. Especialmente, si uno considera que la final a ocho de Turín difícilmente resultará más inabordable que la Copa ACB, en la que se dieron cita cinco equipos de Euroliga, la mayoría de ellos con etiqueta de finalista. Claro que quedan aún los play offs, y para eso hay que ganar ya, el domingo, en casa y ante un rival directo: el Manresa.
lunes 23 de febrero de 2009
Una final memorable
Publicado por
A.O.
en
22:55
Etiquetas: Copa del Rey Madrid 2009
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