Días duros para el basket en Gran Canaria. Quién lo diría, apenas unas semanas después de que las instituciones locales lograran atar el nuevo pabellón deportivo de Siete Palmas, ese que deberá acoger un grupo en el Mundobasket 2014, y que pagará mayormente el Consejo Superior de Deportes. La isla, sede de un campeonato del mundo, mantiene a uno de los mejores equipos de baloncesto de Europa (sexto en la ACB, otro año en play offs, otro año en la Copa...). Pero sus perspectivas de futuro son cada vez más cortas. Sin entrenador confirmado, porque Maldonado está cansado de recortes y demanda refuerzos económicos para poder crecer. Sin media plantilla (o más) por asegurar la renovación. Y ahora, sin patrocinador.
Kalise, en efecto, anunció estos días que ejercía su derecho a rescindir el contrato de patrocinio, si bien dejaba una puerta abierta a "soluciones imaginativas" para mantener el apoyo al club. Ya se sabe que cuando se apela a la imaginación, es que fallan las perras... Sin cargar las tintas con la empresa, que bien dueña es de invertir sus recursos donde le plazca, sí que procede otra revisión al nulo compromiso del empresariado local en un proyecto que no debe dar las cuotas de poder y protagonismo mediático que por lo visto si concede la plataforma del fútbol en Gran Canaria. De la UD, en concreto, para la que se demanda apoyo popular desde el conjunto mediático. Y ojalá lo obtenga, que una cosa no quita la otra.
Pero, ¿y el basket? Una mirada liviana al público que llena cada jornada el Centro Insular de Deportes basta para entender que allí está representado un espectro fiel de la sociedad isleña actual. Un público que sigue sin encontrar reclamos y foros en los que leerse, discutirse y entenderse como partícipes de un proyecto de primer nivel deportivo, con una presencia indiscutible en la mejor competición europea del momento y en una época de auge del basket nacional. El Cabildo (que entiendo no debe ser mantenedor exclusivo de ningún equipo de nada) sigue sin encontrar colaboradores privados para darle, al fin, cuerpo al plan de la canasta en la isla. Y llegado el caso, urgen patrocinadores, sea ya de donde fueran. Lo que sea para acabar con este ambiente tan oscuro en el que se maneja el Gran Canaria en lo que a soporte vital se refiere.
A este paso, el objetivo ambicionado por el aficionado de aquí es poder mantener en ACB a un club que parece que juega para ciegos y sordos, en lo que a dineros atañe. Porque de aquí a poder contar con un nuevo pabellón, que con mayor capacidad sí es una solución práctica para generar recursos, nos las vemos negras, como no cambie el panorama. Y si no, al tiempo. ¿Se imaginan el Mundobasket con el Granca en LEB?
Otros días hablamos de las renovaciones, que parece que hay interés en mantener a Sanders... Hoy, no hay humor.
martes 23 de junio de 2009
Me preocupa...
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